Pero sabiondos… ¿qué habéis hecho con la vela de crucero? (Entrega 1ª)

Estamos en los años 60/70/80, estamos en un período pleno de esperanza, con un auge tremendo del deporte a todos los niveles, estamos en una época con problemas internacionales políticos y sociales… pero con una fuerza tremenda en aquellas jóvenes generaciones… son los tiempos más brillantes de la música pop, del soul, del rock… pero al mismo tiempo son unos buenos tiempos para los grandes clásicos, que siguen teniendo un gran pronunciamiento social, cultural y cómo no deportivo.

Es decir durante muchos años, eso sí con la crítica detrás de una juventud rompedora, los países occidentales luchan por lograr lo que hoy denominamos la sociedad de bienestar… pero dentro de estos parámetros estos movimientos con una gran carga cultural, no pretenden un borrón y cuanta nueva… sino seguir creciendo, en nivel de vida, en esperanza de vida y en libertad… conservando nuestras tradiciones.

Nuestra querida vela afronta en su panorama unos drásticos cambios: aparecen los materiales sintéticos de nuevas generaciones… tanto a nivel de tejidos para las velas, como a nivel de la construcción de los cascos y cómo no, a niveles de acastillaje… que se transforman en más ligero y con mayores resistencias… y no digamos nada de la cabullería.

En el espectro competitivo Munich es una olimpiada que marca el camino a seguir, que explota en Montreal… eso en cuanto a la vela ligera y olímpica.

En la vela de crucero, tambores de progreso y modernidad de la mano del IOR en aquellos años, se distribuyen las categorías con eficacia y con un diseño excelente: los mini ton, los quarter ton, los media toneleda, los tres cuartos, los one ton y los two ton. Son los años en los que mandan los que tienen que mandar, y no unos cuantos diseñadores con el sano objetivo de hacer rentables sus títulos…

Con el avance de los 80, se producen grandes cambios, al comprobar que los mini-ton se van abajo, mientras los antiguos one ton (27.5) se unen con los two tonner (32.5) para crear un nuevo una tonelada: el exitoso 30.5.

El panorama se queda de este modo: quarter ton una auténtica clase internacional a nivel planetario… media tonelada en manos de Le Figaró que a final de los 80 envía la clase a la papelera cuanto empieza con los monotipos Beneteau… el tres cuartos goza de unos años excelentes en España Portugal Francia Italia y Grecia, sobre todo con el apoyo de Don Juan Carlos I.

Son los años de los Banesto, Bribón, Azur de Puig, Camper… que tras dos o tres temporadas acaban en el mercado de segunda mano a precio de risa. Y se aguanta el prestigio de los one ton modernos… con un mundial espectacular en 1986 en aguas de Palma de Mallorca.

En esos momentos hay dos bombardeos terribles a la vela: primero que el IOR estaba obsoleto, y que todo lo resolvería el CHS franco-británico y el IMS. El Channel empieza a tener muchos problemas cuando algunos armadores comprueban que los certificados de handicap tienen un rating diferente, conforme se solicite a la oficina de París o la de Londres… ¡el acabose!.

El IMS un sistema complicadísimo, para el cual la mayoría de los clubes no están preparados para utilizarlo, caen en la mayor salvajada el efecto: utilizar la propuesta general por norma… si lo del Channel era una verguenza, lo del IMS otro tanto.

Las regatas dejan de tener vencedores absolutos, y empiezan a ofrecer espectáculos de Lucha Libre: ¡TODOS GANAN!… hasta hay regatas que hay más vencedores absolutos que participantes… pues se da la barbaridad que un barco gana la clase First Class 8 y la clase regata por ejemplo… y conste que no es una broma fácil.

Ello provoca que los Mundial de Level Class acaben desaparaciendo, y que los medios de comunicación no entiendan, como todo el mundo gana… y además lo grave que los que ganen sean señores de 60, 70 años o más… con barriga y que en gran parte nunca han navegado en su vida…

Los hay (ya hablaremos de ello con detalle) de todos conocidos que se dedican a inventar mundiales, con un par de rumanos, dos argentinos, un italiano, dos franceses, un inglés y un egipcio, que están trabajando de camareros en una zona turística, para decir que su prueba era un mundial… así de claro ¿verdad?.

De este modo nos convertirnos en un país, que lo realmente difícil es NO SER CAMPEONES DE ESPAÑA, DE EUROPA O DEL MUNDO DE VELA… y no estoy exagerando.

Mientras tanto en esta verguenza deportiva, las autoridades federativas a lo único que se dedican a exigir tropecientos papeles, cobrar permisos de todo lo habido y por haber, y por supuesto hacer pasar por caja a los penitentes.

Para más juerga, vuelven locas a las organizaciones deportivas para que contraten tanto personal titulado, que el problema no es organizar el evento… ¡sino pagar a la cantidad de señores y señoras que hay que obligatoriamente contratar!.

Nos hemos cargado los Mundiales, nos hemos cargado gran parte de las regatas clásicas españolas, nos hemos convertido en no pocas ocasiones, en servir de unas oficinas publicitarias de poca monta, en la que nos dedicamos a vender muy caros trofeos de pacotilla, a regatistas y patrones simplemente apañados, en regatas con un nivel no pobre… pobrísimo.

(continuará)…


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