Con el Milmi llegó la revolución a la vela (6ª Entrega)

Y estamos en el mes de agosto de 1989 en la inigualable bahía de Cádiz, en el Puerto de Santa Maria. Las tripulaciones de los barcos participantes en la Regata Omega Dos Bahías (Palma de Mallorca-Puerto Sherry) apuran su puesta a punto; porque múltiples averías por una parte sumado al retraso en la llegada por otra… provocan que el esperado Grand Prix de Vela Baileys sufra una demora de 24 horas.

Sabia que el bueno de Nicolás Terry era un tanto supersticioso… pero lo que viví superó todo lo imaginable. En la noche que se decidió retrasar el comienzo de la Baileys, nos fuimos a cenar con José Luis Suevos, Pedro Pablo Parrado y José María Tió (que era el director de marketing de Cepsa) al fenomenal Hotel Monasterio y el camarero que servía a Coly, lo hizo con la mano izquierda girando la botella y llenando su copa… ante la sorpresa general… Coly saltó como una rana y lanzó conjuros a la par que arrojaba sal en su espalda… para evitar el “malaje del camarero”… yo en plan “gracia” tiré un salero abierto en la mesa… y ¡la que me montó Coly!… A partir de aquella, la verdad nos pasamos con él, con el chiste fácil… ¡qué paciencia mostró Terry!.

La Baileys fue un éxito total, y concluía con la victoria del “Larios” de Gonzalo de Córdoba, el Duque de Arión…. tras ella turno para la Semana Náutica Osborne, el “Sherry” con nada menos que 80 barcos de gran nivel en competición… que se iniciaba con “escapada” de un barco en las mediciones y con bronca en las oficinas de Puerto Sherry…

Lo de las mediciones fue para no olvidarse en la vida… prefiero obviar el nombre del armador del media tonelada en cuestión: entra en la oficina de regatas el medidor IOR Suso Tornero… se dirige a Coly y le dice: “hay problemas con un barco… el plomo parece de madera pintada con purpurina plata”… y alli se fue Nicolás, al que las trampas no le hacen gracia alguna, con un objeto punzante para comprobarlo… y cual es la sorpresa de ambos, cuando ven que el pura sangre huye de “Puerto Sherry” raudo y veloz, a todo máquina… ¡lo que salió por la boca del Coly!, con toda la razón y más…

Pedro Campos muy enfadado protagonizaba una bronca con Perico Sardina… la razón es que el magnífico periodista, que de aquella escribía en Marca, publicaba una columna ese día que rezaba como titular “El Capitán Araña”… en referencia al patrón gallego… ¿por qué?, pues sencillamente porque Pedro hacía la salida de la Omega Dos Bahías en Palma a la caña de su barco, y a las pocas millas, discretamente se desembarcaba, dejando que su tripulación cubriera la prueba con destino al Puerto: por suerte la sangre no llegó al río,todo se resumía a una fuerte discusión sin mayor trascendencia, de la fuimos testigos Julio González Babé (que estaba en el Sherry como armador del “Conservas Miau”), Coly y yo.

En la Semana Náutica vencía precisamente Pedro Campos con su “Bobadilla 103″, siendo segundo el “Cepsa” armado por Suevos y con Galnares como patrón… y tercero el “Aifos” con Don Felipe de Borbón a la caña… Para dar idea de la enorme igualdad en la última y decisiva prueba, Pedro Campos se imponía al barco del Milmi por ¡6 segundos!…

¡Qué pedazo de regata era el Sherry!, con una parte lúdica excelente… la visita a las Bodegas Osborne, la fiesta en Valdelagrana, las capeas, las cenas marineras con Coly de anfitrión, la exquisita amabilidad de Joselito Escribano y de Angel Ruiz, el trabajo excelente de Claire Fillol y José Antonio Osborne… y sobre todo no me puedo olvidar del horroroso coñazo de la megafonía insistente del Real Club Náutico del Puerto de Santa María… ¡Don Norberto Jimene le llaman ar teléfono… don Norberto Jiméne le llaman ar teléfono!… así durante toda la tarde…

Suevos ya no veía a Campos como un rival lejano... su barco ya tenía posibilidades de ganarle. La ceremonia de entrega de premios, en Valdelagrana, fue apoteósica y correcta por parte de todos, pese a la enorme tensión vivida. La nota anecdótica la dio un armador muy especial: Nacho Jáuregui, del First 51 “Zorongo”, que contaba con Alvaro Basterra como capitán que lograba el catavino de oro de la clase crucero (y que también ganaría el Príncipe de Asturias en Baiona).

El armador vasco del Marítimo del Abra, cuando recogió su premio… se amarró al micro y nos soltó al millar de asistentes a la cena un discurso al estilo “Fidel”, de esos eternos… muy bien no se le entendía… pero lo que sí que quedó claro es que se auto proclamó como, héroe amateur por luchar contra los profesionales que ostentaban marcas comerciales… lo curioso es que en su nuevo “Zorongo”, Jáuregui pasaría a formar parte del grupo de cruceristas que aceptaban apoyos comerciales, a los que les metió mucha caña en aquella preciosa noche en Valdelagrana.

Al terminar los principales barcos subían a Baiona, donde esperaba el Trofeo Príncipe de Asturias, que en 1989 batía todos los records: cerca de 90 barcos de los cuales ¡45 eran level class IOR!.

Recuerdo que en el Monte Real se habían inscrito muchos barcos portugueses, de Oporto y Lisboa sobre todo. Uno de ellos era el tres cuartos diseñado por Tony Castro “Feitiço” de Antonio Serodio… cuya familia es una de las grandes productoras de vino de Oporto. Serodio era el etnólogo de una de las marcas top de esta denominación de origen vinícola.

Se lo presenté a Suevos en la barra del Club de Yates, y le dijo: “Encantado Antonio, tenía muchas ganas de conocerte, pues me han hablado mucho de tí… me interesaría comprarte vino para vender en España… ahora mismo me puedo comprometer a encargarte un millón de botellas”… Serodio quedó sorprendido y le contestó “Si no las vendemos ni en nuestro mejor mercado, en Inglaterra, al año”… Y ahí quedó todo el farol… el portugués cada vez que coincidimos me lo recuerda, entre risas.

Volviendo a la regata, el nivel fue increíble. José Luis presentó dos one ton: uno el “Cepsa” y otro el “Cortalseldex”… con una tripulación femenina al completo con Pitita Vilariño, Marta Reboreda… con muchas de las que habían formado parte del “Hola” en la Vuelta a España. La salida desde la Escuela Naval Militar de Marin fue espectacular, con un viento del “este” que hizo a la flota salir en busca de la baliza de desmarque rumbo a Pontevedra… tuvimos una suerte enorme que nada pasara… pues el barco a las “niñas” se les fue de orza en la virada de la baliza debido al fuerte viento y la mar… se mascó la tragedia.

El patrocinador del Trofeo del Príncipe era la desaparecida Caixa Galicia… y lo curioso fue lo avispado de su equipo de comunicación y relaciones públicas de entonces, quien transmitió a su director general que debería ir a Lisboa (no sé a que acto), porque Don Felipe no asistiría a la ceremonia de clausura en el Monte Real y si al acto de Lisboa… el tema fue objeto de discusión con ellos… en privado les decíamos: “estáis equivocados, no hacerlo público por favor, pero el Príncipe está confirmado con seguridad absoluta”… erre que erre, y José Luis Méndez (el mandamás de la Caja) se iba a Lisboa.

Lo mejor es que cuando nos encontrábamos ya en el lunch y había terminado la entrega… le decía a los “listos de su gabinete”… me gustaría ver mañana la cara de Méndez cuando os llame a su despacho para explicaros que el Príncipe no estaba en Lisboa… os va a montar una del carajo

Por cierto, uno de los patrocinadores era Citroen. Pues bien, su director general comercial era un buen amigo: Emilio Arteaga… en la línea de salida con Televisión de Galicia en falso directo, situó al lado de la baliza de salida un yate de motor de gran tamaño, repleto de azafatas vestidas con ropa corporativa de su empresa y cuando sonó el bocinazo de salida, las chicas abrieron unos parasoles rojos y blancos “todas a la vez”, con los chevrones de Citroen… fue espectacular. La idea había sido de Estrategias Gama, la agencia contratada por Arteaga, cuyo director era un íntimo amigo de José Luis Suevos, que al parecer le propuso la exitosa acción publicitaria.

En tierra, en el salón principal del Monte Real, Citroen instaló un “ciclotrón” (una gran pantalla compuesta por 12 televisores de 30″ 4×3) y en él se proyectaban reportajes de las regatas de la jornada y en especial en directo todas las noches a las nueve, el resumen del día de las TV autonómicas… pues bien antes de las imágenes aparecía el ofrecimiento de Rolex: “Rolex les ofrece las mejores imágenes del Trofeo Príncipe de Asturias”… y a continuación venían tres spots publicitarios que eran los que soportaban económicamente la emisión: eran un spot de Citroen y dos que me había conseguido el Milmi que siempre me echaba una mano para cubrir los costes de emisión… uno de la ONCE y otro ¡de RENFE!… aquel en el que una caravana de coches van en plan Semana Santa al redoble del purrum purrum purrum y pasa un tren a toda leche… ¡Era un spot que las firmas de automóviles odiaban!

Me acuerdo que Luis Porro que era uno de los jefazos de Citroen, se dirigió a mí y al Milmi muy cabreado y nos dijo: ¡quién ha metido este spot!, y los dos le echamos la culpa a algún técnico de la televisión, que nosotros no sabíamos nada, “¡alguno nos lo coló en televisión, qué quieres que te diga… no tengo ni idea… me quejaré!”.

Pedro Campos volvía a ganar el Trofeo Príncipe de Asturias, que por cierto tenía como líder en la primera jornada al “Bombay Gin” de Javier Gándara que ya había ganado en verano la Regata Rías Baixas en Vigo y que no era otro barco que el “Meridian” campeón mundial de 1/4 Ton en Falmouth, con el italiano Pompeo Busnello a la caña. El “Cepsa” luchó lo indecible pero no lograba derrotar al de Cuntis.

Y otra temporada para la historia… y estamos a las puertas del Salón Náutico de Barcelona de 1989… en el horizonte el Offshore de Puerto Portals y sobre todo el Mundial de Quarter Ton… pero eso queda para la séptima entrega que colgaremos el domingo a las 22.00… ojo a la anécdota del Milmi en la presentación celebrada en Madrid del Mundial de Motonáutica de Mallorca… para mí la más simpática, de las que ha protagonizado este asturiano tan peculiar…

continuará

 


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Comentarios: 1

  1. Zorongo, 16 abril, 2020

    Pedro no se bajó en la propia gasolinera de Puerto Portals?
    El ZORONGO era un 51, y el patrocinio de dicho barco, en esa regata, era que nos dejaban una furgoneta
    Y creo que el Zorongo ganó el Principe